Cada 14 de febrero, el mundo se divide en tres tipos de personas:
💌 Las que celebran con flores, chocolates y cenas románticas.
💌 Las que ven este día como una estrategia de marketing para vender peluches con corazones.
💌 Las que, al no tener pareja, se sienten solas, tristes y hasta culpables por no ser “suficientemente atractivas” para encontrar el amor. ¿Te ha pasado o solo a mí me ocurrió? Yo también viví algunos 14 de febrero viendo a las parejas felices y lamentándome por no tener con quién compartir ese día.
👀¡Ah! Y mucho ojo, también hay un cuarto grupo del que casi no se habla: aquellas personas para quienes la relación más importante es la que mantienen consigo mismas y con sus cuerpos, y este día lo celebran a lo grande .
¿Y si este día fuera el inicio para amarte más?
El amor propio es el comienzo de un romance para toda la vida- Oscar Wilde.
Hoy, con 58 años recién cumplidos (en enero para ser exacta…jeje), esta frase tiene mucho más sentido para mí. Ya que, si hay alguien con quien compartirás cada mañana, cada desvelo, cada risa, cada alegría y cada lágrima, es con tu cuerpo y contigo misma. Entonces, ¿qué tal si haces de esa relación la más apasionada de todas?
Amor propio: mucho más que baños de burbujas
Quizás a ti, como a mí, te vendieron la idea de que amarte es sinónimo de complacer a los demás y darte un gusto de vez en cuando: una comida rica, una copa de vino, un masaje, un día de spa. Y sí… todo esto es maravilloso. Sin embargo, una relación extraordinaria contigo misma va mucho más allá.
✅Es dejar de juzgarte cuando te miras al espejo o cada vez que algo no sale como esperabas.
✅Es reconocer que es verdad para ti e ir a por ello.
✅Es darte lo que esperas que otras personas te den: mimos, abrazos, caricias, detalles.
✅Es escucharte y hablarte con la misma dulzura con la que hablarías a tu mejor amiga.
✅Es ponerte en primer lugar sin culpa, decir “no” cuando algo no resuena contigo y abrazar tus “errores” con ternura como abrazarías a alguien que amas.
Te invito a preguntarte: ¿Te tratas con la misma paciencia y amor con la que tratas a quienes te rodean?
Si la respuesta es “mmm… no tanto”, entonces ya tienes un propósito muy divertido para este San Valentín: ¡una cita contigo misma!
¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste de un café sin prisas, leíste un libro en tu rincón favorito o bailaste en la cocina como si estuvieras en un videoclip de los 80?
Una cita contigo misma (y sin disculpas)
¿Qué tal si este día te vistes de gala y planeas una cena gourmet para ti y tu cuerpo? Sí, una similar a esas de película, como la que soñarías tener con tu pareja.
Y aquí te va otra idea super loca: y si… ¿te escribe una carta de amor? Sí, a ti y a tu cuerpo.
📜 No una lista de pendientes.
📱 No una nota rápida en el móvil.
💌 Una carta escrita con cariño.
Si, ya sé… puedo leer tus pensamientos: “¡Estás chiflada! Las cartas se escriben para otra persona, un novio, por ejemplo. Halagarme a mí misma y a mi cuerpo es ególatra. Es ego ¿Qué podría decirme?”
Te cuento un secreto… solo para ti, no se lo digas a nadie… ¡jeje! Si alguien más lo quiere conocer, que lea este artículo. ¿Cómo ves? ¿qué tal si se lo compartes a alguien que le pueda ayudar?
Hace unos cuantos años, yo habría dicho lo mismo. Sin embargo, el primer 14 de febrero en que me escribí una carta, fue sorprendente. Las palabras fluyeron solas. Era como si el bolígrafo tuviera vida propia. Al terminarla, la doble y la guardé en un sobre muy chulo. Me preparé una cena deliciosa, me serví una copa de vino y disfruté sentada en el sofá, viendo una de mis películas “rosas” (como otras personas suelen llamarlas) que me llevan a esos espacios donde me gustaría estar. La protagonista logra sus sueños a pesar de todo, y el mensaje que se graba en mi inconsciente es: “¡puedes lograrlo!” ( y sí, ¡también fue la primera vez que me permití comer en el sofá viendo pelis… jeje!) Al finalizar me puse el pijama y, ya en la cama, me leí mi propia carta. Una que otra lágrima rodó por mis mejillas; fue muy emocionante. Con una sonrisa y el corazón feliz, me quede dormida.
Desde entonces, aunque ahora tengo pareja, sigo dedicando tiempo para celebrar con mi cuerpo, escribirme y darme mimos.
Para echarte una manita, aquí tienes algunas ideas para tu carta:
Felicítate y agradece el camino que llevas hasta aquí recorrido.
Agradece a tu cuerpo por estar vivo y acompañarte en esta aventura llamada vida.
Dile piropos a tu cuerpo.” ¡Qué buena estás!, Me encantas.”
Recuérdale a tu cuerpo y a tu “yo” del presente y del futuro que siempre estarás para ellas y serás su mejor compañía.
Exprésate a ti y a tu cuerpo cuanto los quieres.
Has un compromiso contigo misma y tu cuerpo: honrarte, cuidarte, escucharte, abrazarte y ser fiel toda la vida le pese a quien le pese.
¡Haz de este San Valentín una declaración de amor hacia ti!
Las flores están bien, los chocolates también (¡por supuesto!). Sin embargo, lo esencial es mirarte al espejo y, con una gran sonrisa, decirte: “Soy hermosa, soy sensual, soy superpoderosa, soy divina de muerte y estoy para comerme… ¡jajaja!”. Atrévete a bromear contigo y ríete a carcajadas de tus locuras. Abre nuevas posibilidades para conectar más con tu cuerpo: ¿cuánto más allá podemos ir juntas mi cuerpo y yo?
Querida amiga, ya para terminar, me gustaría recordarte, que la relación más importante es la que tienes contigo misma y tu cuerpo, ya que ambos te acompañarán toda tu vida.
Entonces, ¿qué dices? ¿te animas a tener el día de San Valentín más divertido y amoroso contigo misma que nunca hayas tenido?
Cuéntame en los comentarios cómo vas a celebrar este día; me gustará mucho leerte y festejar contigo.
Gracias por leer mis artículos y permitirme ser parte de tu camino.
Te envío un abrazo lleno de sonrisas, alegría y mis mejores deseos para una vida llena de diversión y sueños cumplidos.
¡Hasta la próxima!
Con cariño
Rosa Mary
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