Al volver a casa, me sorprendió encontrar a mis hijos esperándome en el salón. Sin titubear, me dijeron:
“Mamá, papá no va a cambiar. Hemos hablado con él, le dimos varias oportunidades; parece que todo va mejor, pero en cuanto la “loca” de nuestra tía se da cuenta, hace todo para fastidiarlo, se vale de mentiras, papá le cree; siendo la excusa perfecta para pelear de nuevo. Nosotros queremos regresar a México, si tú lo decides, juntos lo lograremos”. Este respaldo fue un inmenso alivio para tomar le elección que estaba posponiendo.
Llamé a un amigo para solicitar empleo. Afortunadamente, me lo dio. Luego llegó el momento de conversar con el padre de mis hijes, quien finalmente admitió que teníamos razón: él no “podía” cambiar. Se sentí en deuda con la hermana, temía sus constantes amenazas de despedirlo y el miedo a quedarse sin dinero a su edad (tiene la misma edad que yo), pesaba más que el amor por nosotres. Sin más, accedió a ayudarnos para regresar a México. Él se quedaría ahí. Compró y pago los viajes hacia “nuestra libertad”.
Contacté a dos de mis mejores amigas; una ofreció su casa para hospedarnos y la otra recogernos en el aeropuerto.
Para nuestra buena “suerte”, – entre comillas, ya que la suerte no existe, se llama elección-, mi madre se sometió a una cirugía, entonces aprovecha la ocasión para hablar con mi padre, a quien le relaté brevemente lo sucedido y le pregunté si podríamos llegar a su casa. Él me preguntó si el padre de mis hijes iba también, y le dije que nos alcanzaría después (reconozco que mentí y omití el hecho de que mi mamá no nos apoyaba. Suponía que él desconocía esto. Ya se lo contaría todo cuando llegáramos). Por supuesto él aceptó sin dudar.
Las puertas comenzaron a abrirse y, una vez más, confirmé algo poderoso: cuando eliges lo que es verdadero para ti, el universo entero conspira a tu favor para desplegar nuevas posibilidades.
Por fin llego el día. Mi marido en ese tiempo (hoy ex) nos acompañó al aeropuerto. Lo recuerdo como una despedida muy triste, cargada de enfados, impotencia y frustración. Yo lo quería mucho y lo consideraba una buena persona (lo sigo pensando).
Antes de decidir vivir en España, habíamos tenido una “buena relación;” luchábamos cada día para mejorarla, cediendo y aplicando lo aprendido para tener un “matrimonio para toda la vida.” Entendía sus miedos, sin embargo, ya no estaba dispuesta a vivir para complacer a otras personas, a enfermarme, a verme infeliz y a presencia como mis hijes se autodestruían.
En resumen, regresamos a México, empecé a trabajar a tiempo completo, realicé otro diplomado de Programación Neurolingüística, entre muchos otros cursos de enriquecimiento personal. Leí libros que nutrieran mi corazón, dejé de consumir noticas alarmantes, en fin, emprendí una nueva vida más consciente, en dónde a cada momento elegía ser más yo misma.
Vivimos con mis padres durante seis meses, hasta que elegí cambiarme a mi propia casa, y se abrieron nuevas posibilidades para mí.
Así como yo pude, a los 41 años, iniciar un nuevo camino, tú también puedes, sin importar tu edad. Estoy segura de que tienes la capacidad de transformarte y tener una vida más alegre. Solo tienes que elegirlo y el universo se encargará de mostrarte los senderos.
Si estás bien contigo misma, quienes te rodean se contagiarán de ese bienestar. Recuerda, según las leyes de la física cuántica:
“Tus pensamientos y palabras son energía en movimiento, tienen un impacto no solo en ti, sino también en tu entorno y las personas que te rodean”.
No te voy a mentir: el trayecto no ha sido color de rosa. Hubo tiempos muy oscuros, problemas, crisis, desafíos… todavía los hay. Sin embargo, hoy, a mis 58 años —con un hijo de 34 y una hija de 30 —puedo afirmar que ha valido la pena atreverme a ser y hacer cosas diferentes a las que siempre había hecho. Me gusto más, estoy más presente y dispuesta a reconocer mi luz y sombra, tengo relaciones más nutritivas, disfruto de un trabajo que me encanta y puedo relajarme al saber que, si algo no funciona para mí, puedo cambiar mi elección: “Nada es para siempre.”
Además, comparto una relación mucho más divertida con mis hijes: cada quien toma sus propias elecciones, charlamos de todo, estamos muy unidos y gozamos al máximo cada encuentro.
Ahora lo tengo claro: nada está escrito. Cada amanecer representa una nueva posibilidad y solo tú puedes elegir cómo vivir cada día, permitiendo al universo sorprenderte.
Como bien dijo Walt Disney –“Todos nuestros sueños pueden hacerse realidad, si tenemos el coraje de perseguirlos.”
Desde el día que reconocí: “Yo soy el bolígrafo con el que firmo mi destino”, vivo constantemente en una gran aventura de transformación personal. Sigo apostando por el cambio, por el bienestar, por capacitaciones y por rodearme de personas dispuestas a caminar de la mano en el reconocimiento de quiénes somos en realidad, impulsándonos a ir más allá de las personalidades creadas a lo largo de nuestras historias y que nos alejan de ser nosotras mismas.
Y hasta aquí concluyo este relato, si no sería un libro, ¡no un blog! …jajaja… Déjame un mensaje en los comentarios. Cuéntame sobre tu historia y para qué te sirven mis revelaciones.
Si actualmente no cuentas con un empleo o un sustento estable, te invito primero a elegir qué deseas, y hacer preguntas que te lleven a abrir caminos: Universo, muéstrame ¿cuáles son las posibilidades para esto? ¿adónde voy? ¿con quién hablo? Abre muy bien los ojos y todos tus sentidos a las alternativas que se presentaran disfrazadas de alguna lectura, película, una charla, una publicación en las redes… en fin el universo, así como a mí me puso el curso de PNL, el trabajo y las demás posibilidades, seguro que a ti te pone otras tantas, solo requieres verlas y elegir la que te haga sonreír.
En la actualidad existen opciones especialmente diseñadas para personas como tú, y hasta podrías trabajar desde la comodidad de tu casa. Muchas mujeres han optado por modelos de negocio flexibles como las redes de mercadeo o la venta directa. Estas alternativas no solo permiten generar ingresos, sino también construir una comunidad de apoyo y crecimiento personal, brindándote la libertad de administrar tus tiempos y transformar tu entorno en una vida mucho más divertida para todes.
Tips para dar el primer paso hacia el cambio
- Escucha tu voz interior: Identifica ese susurro que te incita a abandonar la rutina y a explorar nuevas oportunidades.
- Comprométete contigo misma: Firma un pacto contigo misma para elegir lo más extraordinario para ti.
- Infórmate y capacítate: Algún curso, técnica o dispositivo puede contribuirte a transformar tu vida y cuerpo con facilidad y rapidez.
- Rodéate de personas inspiradoras: Busca una comunidad que comparta tus aspiraciones y te impulse a crecer tanto a nivel personal como profesional.
- Permite la incertidumbre: El cambio puede dar miedo, pero es fundamental para tu transformación. No busques la elección perfecta, esta no existe; elige la que te haga sonreír y ábrete a la a experimentar lo nuevo.
- Agradece y celebra cada logro: Cada pequeño paso es una victoria en tu camino hacia una vida llena de alegría.
¿Qué dices? ¿Te unes a las ya muchas mujeres de éxito en el mundo? Escribe en los comentarios ¡Lo elijo! y te obsequiaré una sesión de 30 minutos para explorar juntas las posibilidades que funcionen para ti.
Gracias por leer mis artículos y
permitirme ser parte de tu camino.
Te envío un abrazo lleno de sonrisas, alegría y
mis mejores deseos para una vida llena
de diversión y sueños cumplidos.
¡Hasta la próxima!
Con cariño
Rosa Mary